Entrevista a Julio Monterrubio: “Mi mundo es el taller, donde disfruto”

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Entrevistas a Julio Monterrubio - Don Falleret

“Para que un proyecto salga bien, tiene que ser un proyecto que te apetezca hacer y que no te lo impogan”

Julio Monterrubio, un hombre tranquilo que te transmite paz mientras charlas con él. Es de estas personas que te pasarías horas hablando sin cansarte.
Siente fascinación por su trabajo, humilde y nada mediático. En definitiva, sacas la conclusión no solo de que es un gran artista, además una gran persona.

Don Falleret: Del comienzo de tu carrera, ¿cuál es el mejor recuerdo? ¿Con qué te quedas de ese comienzo?. Lo que más recuerdas de aquella época.

Julio Monterrubio: Los años que estuve ayudando a otros artistas, los recuerdos son muy bonitos, con Ramón Primo, con Martínez Mollá y Pepet. La verdad es que me encantaba aprender, de todo lo que veía y hacían tomaba nota, época que recuerdo muy agradablemente. Recuerdo también las primeras Fallas:ya había hecho tres o cuatro fallas y firmé con Convento. Entrar en especial era muy complicado, no había muchas en la sección y los artistas eran prácticamente los mismos, pasaban de una falla a otra y era difícil entrar, firmar con Convento casi siendo un aprendiz fue un reto que con muchísima ilusión pude sacar adelante. Fue una época muy entrañable y muy bonita.

DF: Tú vienes de Madrid sin antecedentes artísticos. ¿No tenías a nadie en la familia que te inculcara la profesión?.

JM: Yo vengo del Escorial y vengo a Valencia sin saber lo que era una Falla, recuerdo que el primer taller en el que entré fue el de Vicente Tornador y la verdad es que vi magia, colores, volúmenes. Me encantó el ambiente y a partir de ahí comencé a preguntar que qué hacía falta para ser artista. En esa fecha no dibujaba, ni pintaba, entonces fui paso por paso y me lo apuntaba todo porque antes el artista lo tenía que dominar todo, carpintería, dibujo, etc… Me apunté los puntos que había que seguir y me fui con Pepet ,del que aprendí mucho estando con él y también el acabado, buen gusto y más de Martínez Mollá en el año que estuve con él.

Anteriormente había trabajado en el taller de un artista de Alcira que se llamaba Ramón Primo que me dejó hacer mis pinitos y practicar.

Firmé Fallas en Alcira y la Falla del examen a artista fallera en Mendizábal-Godella en Burjasot. Aquella Falla (la de Mendizábal-Godella) era un baúl y una chica que era de Martínez Mollá, de masilla cada figura no se podía ni levantar, de la cantidad de pasadas y pasadas. No me esperaba que fuese el primer premio. Esa Falla la hice gracias a Miguel Santaeulalia. Tengo que decir de Miguel que siempre era un compañero para todo el mundo, si necesitabas cualquier cosa, Miguel siempre estaba ahí por eso mi agradecimiento y mi respeto hacia él.

A partir de ahí hice una más en Alcira y luego Convento. Fui a Convento y hablé con un señor que luego fuimos muy amigos durante muchos años, ya fallecido. Recuerdo que yo todavía el dibujo no lo dominaba, el proyecto me lo hizo Miguel Santaeulalia. Fui con el boceto a Convento y me preguntaron mi currículum y lo que había hecho anteriormente, yo prácticamente no tenía nada, ni se me conocía de nada y yo le dije: “mire, llevo tres años y le voy a ser sincero, yo si fuese usted no me contrataba.”

DF: ¿Le dijiste eso?
JM: Si, pero también “sé que puedo hacerlo porque tengo mucha ilusión y sé que puedo hacerlo”. A los poco días me llamaron para firmar el contrato. Fue muy emocionante, tal vez el ir de esa forma tan sincera se ve que les convenció. Convento fue donde empecé a romper la mano y fue donde comencé a modelar prácticamente sin haberlo hecho antes.

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Entrevistas a Julio Monterrubio – Don Falleret

DF: Vienes de Madrid y empiezas a trabajar en Avidesa. Un trabajo que casi odiabas.

JM: Si, trabajaba en Avidesa y ahí ya pintaba algún cuadro. Me gusta la creatividad, pero ese era el trabajo que había, trabajaba en una maquina en la que todo el día en la que lo único que veía era como pasaba un rollo de papel y cada media hora cambiaba ese rollo pendiente de que no fallase aquella máquina, anteriormente había estado de camarero y yo sabía que aquello sería temporal puesto que buscaba algo que me gustara y que no supe lo que era hasta que entré en el taller de un artista.

DF: Fue un poco también por la mano de tu suegro, ¿no?

JM: El hizo Fallas, se llevó primeros premios en Alcira y un día me dijo: “Si quieres te vienes que tengo que pintar una cosa allí y ves aquello”. Entonces me llevó al taller de Vicente. Fue la primera vez que entré en un taller y estaba allí sin hacer nada, me dieron la oportunidad de pintar alguna cosa, me dejaron un pincel y recuerdo que pinté unas hojas y en un momento me acerqué a mi suegro y le dije “creo que la pintura está mal, porque pinto y se seca enseguida” y él me dijo “no, es que la pintura plástica se seca rápidamente, entonces tienes que ir rápido”. Terminé de pintar aquellas hojas y lo siguiente que pinté fue un centro que era un reloj de cuco : ese mismo día me embarque en otras cosas más serias.

DF: ¿Se te daba muy bien la pintura en aquella época, sin a lo mejor, tener una preparación adecuada?

JM: En esa época ya pintaba cuadros, hacia reproducciones de la Meninas, de los Borrachos, estaba meses pintando minuciosamente. Se me abrieron los conocimientos del color, no lo hacía mal y disfruté muchísimo.

DF: Te empiezas a preparar no solo en pintura, también en dibujo, modelado.

JM: Me acuerdo que alquilé un piso en la Ciudad Fallera y terminaba la jornada laboral en el taller de Pepet y me marchaba a mi pisito. En mi habitación me pasaba hasta la una o las dos de la mañana dibujando anatomía, leyendo sobre ideas de los colores y por el día, todo lo que veía por la tarde lo apuntaba, tomaba nota de como se cortaban las maderas, los clavos de tal tamaño ….lo apuntaba todo.

DF: ¿Tenias tu libretita?

JM: Si, tenía mi libretita, que utilicé con Pepet y con Martínez Mollá.

DF: Hasta incluso mirabas alrededor y veías como trabajaban los demás tomando tus notas.

JM: En el taller de Martínez Mollá fue Pepe Puche, el hacía una preparación para pintar y me fijaba como mezclaba colores, etc.. y en carpintería igual fijándome en cada detalle, dibujaba el caballete, dibujaba cada traba, dedicaba muchas horas al estudio, en el taller y fuera de él.

Pepet en aquella fecha hacía una falla de primera y ya me dio la oportunidad de realizar una prueba de pintura en una figura. Pinte esa figura y me dijo “sigue pintando” y pinté bastante de esa falla de primera.

Martinez Mollá me dejaba poner barro, le ponía volumen, las maquetas. Con Martínez Mollá aprendí muchísimo.

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DF: ¿Con que te quedas de cada uno de ellos?

JM: Con Pepet sobre todo carpintería aprendí mucho, su forma de trabar..etc. Con Martínez Mollá también carpintería pero la base ya la tenía de Pepet, la forma de cruzar torres, de trabar, etc. Su forma de modelar, muy fallero, muy expresivo, mucha fuerza, el atrevimiento que tenían la composición de las Fallas, sobre todo eso.

Con Martínez Mollá, muy elaborado todo, muy estudiado, mucha delicadeza en las cosas, el cuidado del detalle. Dos artistas distintos, cada uno con su estilo. Martínez Mollá la pintura muy terminada, cuidaba todo muchísimo.

DF: El primer contrato lo firmas con 29 años, este de Convento. Quedaron contentos puesto que firmas un segundo año y con un tercer y un segundo premio en estos dos primeros años.

JM: Sí, quedaron contentos, no llevaba un presupuesto excesivo. En el segundo año ya se subió e hice un tintero con unos mosqueteros y quede segundo. Hice otra con la figura de dos dinosaurios y en esta lo que buscaba era impresionar con el volumen, dos dinosaurios muy grandes para la época, uno de ellos tenia de cola a cabeza 25 metros, construidos primero con vareta, luego barro encima, molde buscando el volumen.

Primer premio de especial con la Falla del Pilar en el 92. En el 90 – 91 se incorpora mi hijo. Estuve unos años haciendo cosas en Alcira sin hacer nada en Valencia. Mi hijo veía las Fallas de otra manera, tenía otra forma de ver e interpretar las Fallas.

DF: Te apoyabas mucho en él, ¿no?

JM: El tenía 17 años y todo lo relacionado con las Fallas lo vivía con pasión y mi objetivo era que disfrutara y fuese lo más feliz posible, lo que me importaba era la felicidad de mi hijo.

El primer año hicimos en Espartero una falla en infantil que era una cuna y la grande un moro, ahí estuvimos los dos y fue segundo premio en primera.

Al año siguiente el tenía una idea y le dije que hiciéramos esa idea, “tú disfruta y no te preocupes de nada”. Ese año fue primero de primera y primero en infantil. La forma que el tenía de ver las Fallas era novedosa, debido a ese cambio, tuve que cambiar la pintura; yo pintaba al oleo y con ese tipo de modelado tuve que pintar al plástico, más limpieza, colores más planos, tuve que cambiar. Me di cuenta de que este cambio había gustado y sobre todo lo que hemos comentado, cada segundo del día disfrutaba muchísimo. Firmamos con el Pilar y el tenía la idea de hacer las piezas con planos, me daba igual que hubiese quedado el último, solo de ver lo feliz que era cada momento del día me sobraba. Diseñó, ejecutó y yo trabajé sobre sus dibujos, el aprendió técnica de mí y yo aprendí mucho de él. Aprendí sobre todo que hay más formas de hacer las cosas,  más allá de los que nos han enseñado, a veces el no tener miedo y decir “Adelante” no era malo, no tener miedo a nada, formas a probar y a arriesgarse …aprendí muchísimo de él. Yo fui su maestro y él fue el mío.

Las primeras Fallas del Pilar el mérito del diseño era de mi hijo.

DF: ¿Cómo te sientes cuando recibes la noticia de tu primer premio de especial?

JM: Recuerdo perfectamente que estaba escuchando una emisora y sabía que todos los medios estaban en Convento por que se esperaba que Convento ganara el primer premio. Oí que se lo llevaba Pilar y todos se desplazaron hacia allí.

Es un momento irrepetible porque tu primer premio en especial es algo muy difícil de conseguir.

Cuando yo comencé mi meta era la de plantar una falla de especial, me daba igual el premio, claro, plantar Pilar y llevarse el primer premio supone una alegría tremenda y una sensación de plenitud y muy agradable, disfrutamos del premio, de las celebraciones y esa Falla nos dio mucha fuerza y nos enseño que en Fallas hay que arriesgarse y disfrutar con lo que haces y creer y en el proyecto.

DF: ¿Había cierta duda en la Comisión por el proyecto?.

JM: Puede que sí pero nunca lo transmitieron, nosotros tuvimos total libertad y estaban encantados, venían y les gustaba lo que veían y a nosotros no nos transmitieron ninguna duda, imagino que sí. Yo la tendría, pero siempre respetaron y nunca dijeron nada en contra. El Pilar y las demás Fallas con las que hemos trabajado.

Para que un proyecto salga bien tiene que ser un proyecto que te apetezca hacer y que no te lo impongan. Nunca, ninguna Comisión me ha impuesto un proyecto, es más, muchas de ellas incluso pasan meses y no saben lo que voy a hacer. Siempre he tenido libertad para poder hacer lo que quería y agradezco a todos que me hayan dado esa libertad.

DF: Incluso en la presentación de tus bocetos prácticamente nos descubres nada de lo que vas a hacer.

JM: Antes había un sentido, antes necesitabas una maqueta para hacer la Falla, si el realizar esa maqueta o un boceto te supone veinte días, un mes, quince días, ese tiempo, si tan solo es para una presentación no tiene motivo. Yo lo que hago es lo que necesito para mi trabajo pero no para enseñar el proyecto.

Pasa un poco como en los “Trairlers”, ahora vas a ver un “Trairler” de una película y has visto lo mejor de esta, valga el caso, prefiero ir al cine y no haber visto el trairler y esas escenas las voy viendo en el momento y me impacta. Con la Falla ocurre lo mismo, a veces un boceto excesivamente detallado, cuidado supera al proyecto real y definitivo de la Falla. Siempre me ha gustado ir de menos a más.

Entrevistas a Julio Monterrubio - Don Falleret
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DF: ¿Qué transmiten tus fallas, que te gusta transmitir?

JM: Me gusta que de un modo u otro emocionen, que el espectador sienta alguna emoción. Intento que en mis Fallas haya sensibilidad, me gusta la Falla elegante. Me ocurre igual con las críticas, me gustan que sean criticas de temas generales, atemporales y poquitas veces he criticado a un político, puedo criticar a la política en sí, pero nunca a un político determinado. Para criticar un personaje importante, da igual político o cantante, tendría que estar las 24 horas del día a su lado viendo lo que hace y como lo hace. Intento que mis críticas sean graciosas y no fuertes, que no vayan en contra de los personajes.

DF: No se trata de trabajar un idea tan solo, haces una investigación previa.

JM: Así es, cualquier tema que elijo son horas y días de investigar, esa investigación es un placer porque me sirve para aprender. Profundizas más en lo que quieres tratar y descubres lo bonito de las cosas. Mi mujer me ayuda con las críticas, lo hacemos entre los dos, lo comentamos entre los dos, nos gusta sentarnos delante del ordenador e investigar. Hay un estudio bastante amplio del tema que se va tratar

DF: Tienes un Don para el arte, pero, ¿tú naces como artista o te creas como artista?

JM: Creo que son las dos cosas. A toda persona sensible le gusta la belleza. Ya de niño me fijaba en muchas cosas, cosas que para otros pasaban desapercibidas para mí no. Uno nace con una sensibilidad que con el tiempo se puede desarrollar, pero yo creo que se nace con la sensibilidad artística. Se puede desarrollar, te puede faltar técnica y estudias para mejorar. Tengo que transmitir algo que siento.

DF: La investigación, la terminación, la creación, la finalización es un trabajo enorme. ¿Es necesario tomarse un tiempo de excedencia?

JM: Tienes que escuchar a tu corazón, a tu cabeza y tu cuerpo. Es por ese motivo que he pasado en ocasiones de Falla grande a Falla pequeña, otras veces apenas he hecho nada. Necesito escucharme y meditar “¿qué me apetece?, terminan Fallas, veo las ilusiones que tengo, las fuerzas, las ganas y entonces decido, incuso puede ser un reto nuevo. Nunca he tenido miedo a no hacer nada o hacer poco, ese miedo te pone unas esposas que te quita esa libertad. Para mí es muy importante saber lo que uno quiere y cuando sabes lo que quieres luchar por conseguir hacerlo.

Me duele dejar comisiones que lo dan todo durante el ejercicio de principio a fin y que me tratan como si fueras su familia.

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DF: ¿No te gusta ser mediático?

JM: No, no me gusta, para nada. Si voy a algún acto es casi obligado. Mi mundo es el taller, donde disfruto es en el taller trabajando y mi forma de expresión son las mano y es donde realmente soy feliz. Soy feliz con mi trabajo, la vida que llevo y dedicado a mi obra si puede ser sin influencias externas.

DF: Tengo entendido que tampoco te gusta ver las cremàs de tus fallas.

JM: No me gusta porque la última imagen que me quedaría sería viéndolas quemar, se me quedaría esa imagen y cuando tuviera que recordar una Falla mía sería con esta imagen, no veo la Falla. Me gusta la imagen en el momento de plantar y finalizar y esa es la con la me quiero quedar, es la que me gusta recordar.

DF: Tú crees que actualmente el artista fallero está más considerado que nunca.

JM: Están habiendo uno detalles políticos buenos que hacen que artista se sienta tenido en cuenta. Hay cambios que me parecen muy favorables y todo eso ayuda a sentirse valorado.

DF: ¿Cómo fue tu experiencia en Nou Campanar? ¿Te ha entristecido que la Falla desaparezca?

JM: Mi experiencia en Nou Campanar fue única, tanto en infantiles como en mayores, fue algo mágico. Nou Campanar era una referencia para ir a verla. La libertad, el trato y los amigos que tuve en Nou Campanar y que sigo teniendo es exquisito.

 

Tras una hora la larga de conversación nos vamos con la sensación de haber realizado una gran entrevista. La charla informar en el almuerzo y la entrevista en profundidad nos deja huella.

Nos vemos pronto Julio Monterrubio.

Roberto Gómez Baldaquino

Fotografias: Vicent Verdú + Roberto Gómez

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