Valencia 2 de junio de 2026 Juan Meneses @donfalleret
Se avecinan cambios para la fiesta de las Fallas de Valencia. La posibilidad de ampliar a tres días la Ofrenda de flores a la Virgen de los Desamparados, en lugar de los dos actuales, obligando a adelantar la plantà y reorganizar otros actos del calendario, está generado un intenso debate tanto en el mundo fallero como entre los valencianos en general.
La propuesta, adelantada por distintos medios de comunicación, está siendo estudiada por Junta Central Fallera ante una realidad cada vez más evidente: las dificultades organizativas que se han producido en los últimos años y el crecimiento constante del censo fallero.
Sobre la mesa aparecen argumentos razonables tanto a favor como en contra. Quienes defienden la medida consideran que permitiría acabar con las largas esperas y con los horarios de madrugada que sufren muchas comisiones durante la Ofrenda. Además, facilitaría una mejor gestión de la seguridad, la movilidad y los servicios públicos en una ciudad que recibe cientos de miles de visitantes durante la semana fallera.
Sin embargo, los detractores alertan de que cualquier modificación de este calibre tiene consecuencias directas sobre el resto de actos. Adelantar la plantà implica reducir tiempos de trabajo para los artistas falleros, modificar calendarios consolidados desde hace décadas y alterar el equilibrio tradicional de la fiesta. Perdería su esencia.
¿La Ofrenda se ha convertido en el centro de las Fallas?
Más allá del debate organizativo, la propuesta plantea una cuestión de fondo que hay que tener muy en cuenta.
Lo que está claro es que el eje central de la fiesta ya no parece ser exclusivamente la Falla como instalación artística efímera que se quema la noche del 19 de marzo. La Ofrenda ha ido ganando protagonismo hasta convertirse en el acto más multitudinario, mediático y emocional de los actos falleros.
Cada año miles de falleros, familiares, turistas y visitantes llenan las calles del centro de Valencia durante dos jornadas que prácticamente monopolizan la atención pública y mediática. Para muchos, esta evolución es lógica porque refleja el peso social y sentimental que tiene la devoción a la Virgen de los Desamparados dentro del mundo fallero.
Otros, sin embargo, consideran que existe el riesgo de que la Falla, la sátira, la crítica y el trabajo de los artistas, en un momento crítico para el sector, pierdan protagonismo frente a actos cada vez más masivos. En otras palabras, que las Fallas acaben girando más alrededor de la Ofrenda que de las propias Fallas.
Probablemente ambas visiones contienen parte de verdad.
La Ofrenda es hoy uno de los grandes símbolos de la fiesta y responde a una demanda social creciente. Pero también es cierto que cualquier reforma debería preservar el papel central de la Falla, que sigue siendo el elemento diferencial que convierte a las Fallas en una fiesta única en el mundo.
Un crecimiento histórico que obliga a replantear la organización
El contexto en el que surge este debate resulta especialmente relevante.
El ejercicio fallero 2027 ha comenzado con un récord absoluto de participación: 126.819 falleros y falleras inscritos en las comisiones de Junta Central Fallera. Son 4.079 más que el año anterior y 15.195 más que al inicio del ejercicio 2024.
La evolución refleja una tendencia inequívoca:
- 2024: 111.624 falleros y falleras
- 2025: 120.235
- 2026: 122.740
- 2027: 126.819
Nunca antes las Fallas habían contado con un volumen tan elevado de participantes.
Precisamente este crecimiento es uno de los principales argumentos de quienes defienden la necesidad de introducir cambios organizativos. Gestionar una fiesta con casi 127.000 integrantes exige mecanismos distintos a los que funcionaban cuando el censo era sensiblemente inferior.
Los argumentos a favor
Entre los principales beneficios que señalan los partidarios de la Ofrenda de tres días destacan:
- Eliminación de horarios excesivamente tardíos para muchas comisiones.
- Menor saturación en el recorrido.
- Mayor comodidad para falleros y espectadores.
- Mejor gestión de la seguridad y de las emergencias.
- Adaptación a una fiesta que no deja de crecer.
Los argumentos en contra
Por el contrario, quienes muestran reservas ante la propuesta advierten de:
- La pérdida de equilibrio en el calendario tradicional.
- Las dificultades añadidas para los artistas falleros.
- El riesgo de seguir aumentando el protagonismo de la Ofrenda frente a la Falla.
- El impacto económico y logístico de modificar actos ya consolidados.
- La posible sensación de unas Fallas cada vez más largas.
Una decisión que marcará el futuro de la fiesta
Las Fallas siempre han sabido evolucionar. Lo hicieron cuando crecieron las Fallas, cuando se profesionalizó la fiesta, cuando llegaron los grandes eventos multitudinarios y cuando fueron reconocidas como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
La cuestión ahora no es si las Fallas deben cambiar o permanecer inmóviles. La verdadera cuestión es qué cambios ayudan a mejorar la experiencia de falleros y visitantes sin alterar la esencia de una celebración que basa buena parte de su éxito en el equilibrio entre tradición y evolución.
Con un censo récord de 126.819 falleros y falleras y una presión organizativa cada vez mayor, el debate sobre la Ofrenda de tres días no parece una discusión pasajera. Todo apunta a que será una de las decisiones más importantes para definir cómo serán las Fallas de los próximos años.
Foto portada: Pablo Garcés/Don Falleret










